Picoteando el Espectáculo
El futuro de las salas de cine vuelve a generar dudas dentro de la propia industria, y esta vez quien las pone sobre la mesa es Leonardo DiCaprio. En una entrevista con The Times of London, el actor habló abiertamente sobre los cambios que atraviesa el cine y se preguntó si, en plena era del streaming y del consumo inmediato en pantallas personales, el público todavía tiene ganas de ir al cine como antes.
¿La gente todavía tiene “apetito” por ir al cine?
DiCaprio planteó la pregunta sin rodeos al hablar del presente y el futuro de la exhibición cinematográfica. “La gente todavía tiene apetito [por las salas de cine]”, se preguntó el actor, antes de imaginar un escenario en el que las salas podrían “¿Convertirse en silos, como los bares de jazz?”. La comparación no apunta a una desaparición total, sino a una transformación hacia espacios más reducidos, especializados y frecuentados por públicos específicos.
Para el actor, el cambio no es gradual, sino abrupto. “Está cambiando a la velocidad del rayo”, afirmó al referirse a la industria del cine, subrayando que el modelo tradicional de exhibición enfrenta una transición profunda cuya dirección final aún no es clara.
Documentales fuera de cartelera y dramas con tiempo limitado
DiCaprio situó su preocupación en cambios muy concretos que se han vuelto cada vez más visibles en la exhibición comercial. Señaló que los documentales prácticamente han desaparecido del circuito tradicional de salas y que el cine dramático, incluso cuando logra estrenarse en pantalla grande, suele hacerlo con recorridos breves y poco margen para construir público. En ese contexto, el streaming se ha convertido en la opción dominante para buena parte de la audiencia, que prefiere esperar el estreno digital antes que acudir al cine.
El actor no presentó estas transformaciones como decisiones aisladas, sino como síntomas de un modelo que ya no favorece la permanencia de películas que no encajan en la lógica del gran evento o del estreno masivo. La consecuencia, sugirió, es una cartelera cada vez más limitada en diversidad y más dependiente de unos cuantos títulos capaces de atraer grandes volúmenes de espectadores en poco tiempo.
La esperanza de que el cine siga siendo un espacio para visionarios
Pese a ese panorama, DiCaprio evitó cerrar su reflexión en un tono derrotista. Más bien, expresó su deseo de que el cine conserve un lugar para propuestas creativas singulares y para cineastas dispuestos a asumir riesgos artísticos. Para él, la preocupación no es únicamente económica, sino cultural: que la pantalla grande deje de ser un espacio donde se puedan ver obras pensadas específicamente para esa experiencia.
Esa inquietud conecta con su postura crítica frente al uso de inteligencia artificial en el cine. DiCaprio ha defendido que, aunque la tecnología puede funcionar como apoyo técnico, el núcleo creativo debe seguir siendo humano. Desde esa perspectiva, el futuro de las salas no se juega solo en la competencia con el streaming, sino en la capacidad del cine para seguir ofreciendo algo irreemplazable: una experiencia colectiva anclada en la sensibilidad y la visión de quienes lo hacen.
Fuente Arturo Lopez Gambito-Tomatazos

2 comentarios:
En los 90s, uno iba al cine con una novia o hijos, y no gastaba ni 25 dolares. Los menores pagaban 1.50 y los estudiantes tambien. Y un hot dog 1 tambien. Hoy, uno va al cine y tira medio salariode esa semana si va con la familia.
En aquellos tiempo, uno podia multiples peliculas en un fin de semana o un mismo dia.El cine lo hasta matando el costo, no la tecnologia.
Yo recuerdo que aqui en Miami, los niños entraban gratis en 1997, y los estudiantes pagaban $2 dólares y los adultos $6. Unas palomitas grandes costaban $3 y una Coca Cola grande $1.50. En esa época uno iba al cine a cenar, porque era más barato que llevar a una novia o a los hijos a un restaurante.
Pero ahora es como bien dices. Ir a un cine hoy es tirar medio sueldo de la semana, y encima para ver películas malísimas, sin la calidad de antes. Sale mejor alquilarla en streaming, comprar pizzas y ver la película acostado sin joder mucho.
Yo pienso que si controlaran el costo de ir al cine, la gente volvería, porque a la gente le gusta salir de la casa.
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