miércoles, 3 de abril de 2024

Famosa y sus cosas....Angélica Vale contó que para poder compartir con su esposo debe agendarlo y revela la causa.


Picoteando el Espectáculo

A pesar de las complicaciones de la vida cotidiana y las demandas de sus carreras,
Angélica Vale y Otto Padrón han sabido mantener una relación sólida basada en el amor, el respeto y la comunicación. Ambos han expresado en diversas ocasiones lo importante que es para ellos pasar tiempo juntos como pareja y como familia, por lo que hacen un esfuerzo consciente por encontrar momentos para disfrutar de momentos de calidad.

“La verdad, es que si nos sentamos a ver fechas. Porque si no, creo no nos veríamos nunca. Nos sentamos, vemos fechas y decimos ‘tú vas acá, tú vienes acá’. Por ejemplo, este fin de semana si sabemos que vamos a estar juntos toda la familia, muy bonito. La próxima semana me vuele en a perder y así”, mencionó a los medios de comunicación.

Además, tanto la mexicana de 48 años como Otto han demostrado ser un gran apoyo el uno para el otro en sus respectivas carreras, celebrando los logros de su pareja y brindándose mutuo aliento en los momentos difíciles. Su compromiso y dedicación han sido clave para mantener viva la llama de su amor a lo largo de tantos años.

En definitiva, la actriz y su esposo son un ejemplo de que el amor verdadero y la confianza mutua pueden superar cualquier obstáculo, incluso las demandas del trabajo y las agendas ocupadas. Su matrimonio es un testimonio de que, a pesar de los desafíos, es posible tener una relación feliz y duradera en el mundo del espectáculo.

Antes de dar por finalizado su encuentro con la prensa, pues aprovechó para destacar que es primordial buscar la manera de poder compartir con la pareja que ocupa un espacio en su corazón: “Tienes que (darte el tiempo para el romance) si no se muere todo. Hay tiempo para todo. El chiste es sentarse a ver agendas y compartir calendarios en el iPhone (teléfono móvil)”.
Fuente Cindy Quevedo-el diario ny


1 comentario:

Anónimo dijo...

Cuando yo vivia en Miami, tenia un amigo que comio de ese caldero y me dijo que era una singuita de primera. No era cuero, pero si le gustaba dar etilla como loca. Ah, y que tiene la cuca como un monedero de los de antes.